La digitalización de colecciones museísticas, y su disposición pública en la web, genera un cuerpo de imágenes e informaciones relacionadas o “Contenidos”. Aquí interviene la figura del Curador de contenidos, involucrado más en el proceso de gestión de estos Contenidos que en la Curaduría clásicamente entendida. Este proceso gestiona informaciones y entradas Referenciales hacia esos Contenidos digitales.

Pero una atenta reflexión hace ver que el proceso de Curaduría de contenidos no se gesta ni opera únicamente en el nivel de ese imprescindible Curador, pues comienza desde la instancia del Registro de las colecciones. Consideremos aspectos que nos lleven hacia la figura del Registrador-Curador de contenidos: un Registrador que reflexiona sobre los paradigmas del museo en la actualidad, y sobre la digitalización de las colecciones y sus consecuencias positivas para usuarios y audiencias.

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Al gestionar colecciones museísticas, recordemos que todo objeto material conocido, cultural-artístico, científico-tecnológico o natural, tiene su nomenclatura y significa o puede ir significando algo. Y todo objeto tiene una triple dimensión: lo físico, lo que significa y el contexto; este último opera sobre las condiciones de lo que potencialmente puede ir significando. Ya he escrito sobre eso al hablar de un Registrador de colecciones crítico y pensante, y al hablar del contexto, en este artículo, y en el aparte “La importancia de la contextualización”, de este otro artículo.

En el Registro y Catalogación de colecciones museísticas esa triple dimensión se incorporada como información para los datos técnicos de cada ítem, abierta y evolutivamente: se registran los objetos y sus dimensiones físicas, más sus dimensiones de significación real y potencial. Se registra lo material, lo técnico, y su “aura” inmaterial. Los objetos no son neutros ni exentos de significado y contexto, de allí la importancia de Referencias que guían la entrada a esa información devenida en Contenidos, detonando potenciales narrativas de interpretación y curaduría por parte del museo y del público. Por ello debemos pensar en unos Contenidos abiertos y evolutivos, pues esos datos técnicos ampliados y esas Referencias generan los Contenidos.

No menos importante es la relación que hay entre las Referencias y el Contexto (también constituyente de los Contenidos), pues la potencia de éstos, pues citando a Néstor García Canclini, este Contexto “no se limita a la asignación de términos o conceptos ya hechos, como “cultura nacional”, “folclore”, “ciencia”, etc. Estas son más bien un mapa del terreno en el que discurren y van cambiando sus términos. Esto implica que las referencias detectan y recogen alguno de los puntos en los que un sentido o significación surgió en un objeto cultural, y también los otros puntos en los que se comparte socialmente, y cómo se puede seguir transformando ese sentido”. (García Canclini, véase. Negritas mías).

Por cierto, es paradójico que en los objetos materiales los significados, actuales o potenciales, conforman un “cuerpo” inmaterial, que se consustancia con aquellos objetos considerados inmateriales (oralidades, relatos, trascendencias, simbolizaciones, identidades). Aquí parecieran quedar borradas las fronteras tradicionales entre “patrimonio material” y “patrimonio inmaterial”; todos devienen entonces inmateriales aun cuando esa inmaterialidad, en tanto que información, se desprenda de la contundencia material de los objetos culturales-artísticos, científico-tecnológicos y/o naturales; conforman las otras dimensiones que todos los objetos tienen, en las que significan real y potencialmente. Esa “inmaterialidad final”, esa información, es la esencia de los Contenidos, que ya vienen siendo gestionados y (pre)curados desde el Registro de las colecciones.

En tanto que información disponible, ésta llega a las audiencias como comunicación: se ha pasado del objeto a la comunicación del mismo y a la recepción de esta comunicación por parte del público usuario. Aunque es pertinente aclarar que esa comunicación nunca sustituirá la contemplación o la experiencia presencial del objeto, aunque con ella se abren alternativas avenidas de Referencias de acceso, compartición de Contenidos y bien entendidas reapropiaciones.

Recientemente escribí una referencia sobre ello en colecciones naturales, y otra en colecciones artísticas (actualmente en prensa: Walter Benjamin reconsiderado: del Aura perdida al High Resolution). También publiqué sobre la tendencia hacia la digitalización de colecciones, que parte de grandes consideraciones, algunas acaso controversiales, pero de consecuencias positivas para el museo y sus audiencias. Estas reflexiones son imprescindibles en la gestión de colecciones, en el proceso que va desde el Registro hasta la digitalización y la Curaduría de sus contenidos. Es gestión de colecciones, de Contenidos digitales, y de Conocimiento, pues es la información generada por las colecciones transformada en Referencias de conocimiento útil e información disponible para todos.

El Registrador se involucra a fondo con las informaciones, documentos, gestión, depósito y seguimiento de las colecciones del museo, y comparte conocimiento y acciones con la instancia de Conservación, ya que es en parte un Conservador preventivo. Y también se involucra con la gestión y (pre)Curaduría de contenidos. Es aquí donde el Registrador actúa, detectando, leyendo y gestionando también esa ya referida múltiple dimensión de los objetos; este funcionario museístico es muy activo en la Curaduría de Contenidos que nos ocupa[1].

Destacando integraciones y correspondencias entre el Registrador de Contenidos y el Curador de Contenidos, refiero el artículo del uruguayo Ariel Barrios “De qué hablamos cuando hablamos de curación de contenidos en los museos”, publicado este mes de agosto en su blog. Buena parte de las consideraciones que hace Barrios al hablar de Contenidos está presente en lo que postulan las ya mencionadas entradas Referenciales a los objetos, asignadas desde la instancia de Registro y Catalogación de las colecciones. Estas integraciones y correspondencias son una feliz y útil coincidencia. En cuadro comparo las consideraciones de uno y otro sobre la potencia de los Contenidos y las Referencias, citando a Barrios y a textos míos (negritas mías).

Curador de Contenidos y sus Referentes…

Registrador-Curador de Contenidos y sus Referencias…

[los] contenidos [son] no solo (…) los objetos de una colección, sino también [las] significaciones (actuales y potenciales) y contextos socio-culturales que a su vez implican modos de significar.Acercan al lector con los bienes de la colección, posibilitando simultáneos y diferentes niveles de significación, interpretación y contexto, individual y grupalmente.
Los contenidos son la estrella del momento. Su protagonismo crece a partir de la importancia que adquieren en las organizaciones para atraer, fidelizar, establecer relaciones con el público (…), [pues] permiten conocer que [sic] están haciendo de interesante otros museos o instituciones culturales aumentando el conocimiento sobre prácticas en el área.Permiten la visita virtual o presencial al museo cuyas colecciones generen muchas Referencias de entrada, “pistas” sobre objetos materiales, actitudes, gestualidades, roles sociales, y estilos o períodos históricos del arte, ciencias naturales, tecnología, valores, ideas, significaciones, usos, identidades.
(…) toma presencia la curación de contenidos, un proceso que integra varias acciones tendientes a filtrar, reunir, organizar y compartir contenidos digitales de interés sobre una temática. Su presencia fue determinante para construir narrativas, definir colecciones y establecer circuitos.Dan lugar a potenciales narrativas, interpretaciones y curadurías, o a un estudio individual de estudiantes de básica, media o universitaria, o a profesionales, curadores, críticos, antropólogos, arqueólogos, etnólogos o historiadores.
Se convierten en un referente en el área temática, visitar tus sitios por lo que tienes y por aquello que referencias,Son Referencias y temas abiertos para que un retrato pueda verse más que como un “Retrato”, y un objeto o un hueso más que un “Objeto” o “Hueso”, dando paso a imprevisibles sentidos, a partir de un término específico.
posibilitan una imagen de apertura al incluir otras voces,Se constituyen en herramientas de instrucción para llevar por medio de canales de receptividad a los observadores de los objetos hacia alternativas voces y nuevas verdades, sin controversia con las verdades tradicionales ya establecidas.
logra aumentar la empatía con las audiencias de la actual generación digital, acostumbradas a brindar valor a las prácticas de compartir información.Estimulan la imaginación, la discriminación y provocan el compartir el pensamiento crítico, promoviendo simpatía hacia los bienes ya no vistos ya como algo sacrosanto y de significados crípticos, sino que respondan a múltiples lecturas por parte de todos.
(…). Dan más visibilidad, si agregas contenido externo, seguramente otras instituciones te mencionarán y podrás aumentar el alcance de tu audiencia, [generando] mayor conversación, feedback y esto logra mejores relaciones.Ayudan a pensar desde lo conocido y visible de los objetos hacia lo desconocido de ellos, desde sus apariencias visibles, adentrándose en instancias subjetivas y espirituales,
Evaden prejuicios sobre “el arte”, las ciencias u objetos cualesquiera, abriéndose a nuevas verdades de apreciación, esforzando al pensamiento por medio de sugerencias y sugestividades, estimulando disposición receptiva y la memoria de significación e interpretación de la colección.

 

Destaco este paso inicial del Registro en la gestión referida, pues la asignación de significaciones comienza desde el momento en que el objeto de la colección es registrado, dando lugar a su catalogación y relación con los demás objetos de la misma. La mediación, detonación, estímulo y construcción de narrativas curatoriales potenciales ya referidas, y que también cito de Barrios, comienza acá.

En la actualidad se discuten terminologías de investigación y su relevancia para los sistemas de Documentación y Registro en los museos. Dentro de esas estrategias terminológicas se encuentran los términos de entrada o Referencias que forman parte indispensable de los Contenidos. El museólogo francés François Mairesse (a quien en líneas atrás referí) anda tratando el asunto, y así lo planteó en la reciente Conferencia General del ICOFOM celebrada en Río de Janeiro en este mes de agosto. Un porvenir optimista y de gran utilidad museística y social le espera a lo que planteamos en estas líneas.


[1] En otros escritos y cursos basados en mi experiencia profesional, desarrollo la noción de las Referencias y del Registrador Pre-Curador, que responde a las consideraciones referidas al comienzo de estas líneas, y a otras más extensas cuya extensión escapa a los alcances de este artículo.

Fernando Almarza Rísquez – Licenciado y MSc en Historia y Teoría del arte, más cursos de postgrado en Museología y Epistemología. Experiencia museistica desde 1986, como Registrador de colecciones, y asesor para esta área desde 1993. Docente universitario y articulista sobre temas museológicos. Profesor en el INSTITUTO LATINOAMERICANO DE MUSEOS de San José, Costa Rica, y Editor de la sección “Conversemos sobre…” de su website.

Co-fundador y co-editor del blog multilingüe Registrador Trek La Nueva Generación.